miércoles, 7 de octubre de 2015

Sad days


Hoy es uno de esos días en los que sabes que quieres, y que realmente necesitas escribir pero no sabes ni como empezar, ni que escribir, ni como terminar.
Supongo que los días malos nos ayudan a saber lo que no queremos en la vida, a enfrentarnos con la tristeza cara a cara y decirle ; ¡YO GANO!
Es agotador sentirte en una burbuja de melancolía, y no tener una idea clara de por qué.
Y sí, mi escritor preferido dice que empezó a ser feliz cuando dejo de preguntarse por qué, cuando olvidó el por qué de las cosas.
Yo estoy en una étapa en la que los por qués, los cuandos y las horas, me importan. Quizás es que no me gusta la improvisación, o no, mejor dicho, me gusta la improvisacion y a la vez me asusta enormente. Debo admitir cuánto me gusta tenerlo todo bajo control, así es más complicado estar decepcionada con algo porque desde ya sabes que va a pasar o no va a pasar.
Sé que hay infinitos momentos, cuantos, horas y por qués que simplemente no se pueden controlar, solo hay que ser paciente y decir, SÉ QUE LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR.
Y sé que va a llegar el momento en que vivir improvisadamente no me duela, y me rompa un `poquito el corazón cada día.
Llegará el momento en que sepa lo que quiero, en que pueda cumplir lo que ya tengo claro que quiero.
Sin embargo de momento me toca aguantar, luchar, y no rendirme nunca.
En la vida, hay fases que debemos afrontar primero para luego estar preparados.
Ahora estoy en la fase de confusión, lágrimas y días tristes.
Nadie dijo que fuese fácil. Tampoco nadie comentó que era imposible.